INTRODUCCIÓN

 

Los orígenes de la acupuntura y la digitopuntura se remontan a tiempos antiquísimos.  De acuerdo a la tradición , hace unos 5000 años los chinos descubrieron que podían aliviar los dolores al frotar con piedras ciertas áreas del cuerpo.  También descubrieron que algunos soldados, después de haber sido heridos por flechas, se recuperaban de enfermedades que habían padecido durante mucho tiempo.  Estas ideas llevaron al principio de que estimular algunos puntos del cuerpo con agujas o a base de presión podía ser benéfico para curar algunas enfermedades y padecimientos comunes, y se puede decir que ahí está el origen de la acupuntura y la digitopuntura.  No hay documentos que confirmen la existencia de la acupuntura en esa época tan remota; sin embargo, ya en el siglo 2 A.C. aparece una obra en la que se establece la clasificación de la acupuntura.  Sin embargo el desarrollo de esta forma de cura tuvo su etapa de estancamiento en época relativamente reciente.  Hacia el siglo XIX, las clases altas, bajo la influencia de occidente, relegaron la medicina tradicional china en favor de las técnicas occidentales.  Entonces la acupuntura se refugió en los rincones más apartados del país y no volvió a ocupar el lugar que le correspondía entre los chinos hasta la guerra civil que precedió a la llegada al poder de Mao-Tse-Tung.

Los programas de salud de la China actual -combinan prácticas orientales y occidentales- no están limitados únicamente a los médicos.  Hay miles de personas con entrenamiento paramédico que tienen la responsabilidad, además de desempeñar su propio trabajo, de atender y curar a sus compañeros mediante la práctica de la higiene, entre otras cosas.  Estas personas llamadas "médicos descalzos" deben distinguir a los pacientes que necesitan un tratamiento sencillo -que ellos proporcionan- y a los que requieren de un tratamiento médico más complejo y deben ser enviados a clínicas y hospitales.

 

La acupuntura en China no es una forma de medicina aislada; es la parte de toda la filosofía tradicional.  El médico tradicional chino es antes que nada un filósofo.  Sus primeros estudios ahondan en los aspectos espirituales de la vida y su entrenamiento final está dedicado a entender el concepto unificado holista de la vida y su aplicación a la salud y a curar.  El médico tradicional considera que hay dos ambientes: el exterior (que incluye el clima, el hogar y las condiciones de trabajo del paciente) y el interior (que incluye las emociones, sentimientos, el estado de su órganos y la bioenergía -fuerza de vida- en su cuerpo).  Se considera que la piel divide a los dos ambiente.  Si hay armonía entre las dos partes, la persona goza de buena salud; si hay un desequilibrio entre los dos ambientes hay o pronto habrá una enfermedad.  En la filosofía tradicional china, todas las funciones del cuerpo -incluyendo las emociones- están controladas por los principales órganos.  El cuerpo no puede estar sano si la mente no está sana, porque cuerpo y mente no son unidades separadas; son expresiones distintas pero inseparables de un todo; y cada una desempeña un papel importante en el flujo de la bioenergía, que es la esencia de la vida.  Así pues, para curar una enfermedad, hay que corregir el desequilibrio ambiental que la ocasionó para que de esta manera, la bioenergía vuelva a fluir armoniosamente por el cuerpo.  Los puntos de acupuntura responden a cualquier cambio en el flujo de la bioenergía; su respuesta es una especie de elasticidad fluida que estira o aprieta según sea necesario.

Hay de 500 a 800 puntos de acupuntura en los varios tratados chinos y japoneses y en años recientes, se han descubierto bastantes más.  La acupuntura tradicional se aplica con delgadísimas agujas de oro.  La longitud de éstas puede llegar a ser hasta de 7 centímetros.  Las agujas más largas estimulan puntos de acupuntura que se encuentran alejados de la superficie de la piel, y para insertarlas se requiere de habilidad de un médico con años de experiencia en este tan antiguo arte de curar.  Ahora bien, a raíz de las múltiples investigaciones que se han hecho alrededor de la acupuntura, actualmente hay muchas formas de estimular los puntos: con ondas ultrasónicas, aplicando ventosas o inyectando los puntos con sustancias químicas; sin embargo ninguno de estos métodos es recomendable, pues en la mayoría de los casos pueden producir efectos secundarios.  Hasta ahora uno de los métodos más seguros que se conocen pra estimular los puntos es la Digitopuntura.

Para una mente occidental resulta difícil creer que al presionar el punto que está detrás de la rodilla desaparece el dolor en la parte baja de la espalda; que la presión del unto que está en la unión del pulgar con la mano produce un efecto anestésico para la operación de las amídgalas y también alivia el dolor de dientes; o que al presionar el punto que está a tres pulgadas bajo la rodilla se alivia el dolor abdominal y la fatiga.  Sin embargo esto ha sido comprobado en la práctica una y otra vez a través de los años.

La digitopuntura es una técnica de curación inofensiva que aliva o reduce los dolores u otros síntomas de enfermedad.  Tiene la ventaja de que uno mismo se la puede aplicar en forma de terapia repetitiva y con un alto grado de seguridad, pues no produce efectos secundarios.  Sin embargo el hecho de que sea tan fácil de aplicar tiene un peligro: que el paciente se autodiagnostique y la emplee sin antes consultar al médico y obtener un diagnóstico profesional.  Hay muchas enfermedades curables que se convierten en incurables si se espera a que estén en estado avanzado para consultar al médico.  Así pues, la digitopuntura debe aplicarse:

1. Mientras se espera la llegada del médico

2. Después de obtener un diagnóstico profesional que determine si la enfermedad puede ser tratada con digitopuntura y no es grave.

3. En conjunto con el tratamiento médico.

4. Para aliviar las afecciones superficiales como un dolor de cabeza o una indigestión